Detalle de portada del TPB de BAtman: Hush Lápices: Jim Lee, Tintas: Scott Williams, Color: Alex Sinclair
¿Sabían
que hay escritores de la vida de Batman a quienes les molesta sobremanera la
figura de Robin? Así es, sencillamente no lo soportan. Y esto no tiene nada que
ver con la basura pseudo psicoanalítica acerca de la dudosa sexualidad de los
personajes. Resulta que hay grandes genios de la trama que prefieren visualizar
a Batman solitario. Uno de ellos es Jeph Loeb. Claro que esta es una conclusión
que no me vino de su propia boca, sino de la lectura de sus series Batman: The Long Halloween, Batman: Dark Victory, y Batman: Hush. Y aunque todavía no me
considero un experto en su obra (supongo que me llevaría al menos un año
estudiarla en todo detalle), habiendo leído ya estas tres grandes epopeyas del
Murciélago, puedo decirles que si por él fuera, Batman no tendría ningún sidekick.
La
serie, que comienza en Batman #608 y se extiende hasta el #619, ya tenía
fanáticos mucho antes de comenzar. Resulta que para cuando se publicó por
primera vez no solo Jeph Loeb era El Jeph Loeb, sino que Jim Lee ya era el más
cotizado lápiz de los cómics (con su impresionante récord de 8 millones de
copias vendidas de un cómic), Scott Williams ya era las tintas permanentes de
Lee, y Alex Sinclair… bueno, él estaba uniéndose al equipo. La combinación de
tanto talento resultó ser la fórmula ganadora para DC, quienes, a través del
secretismo que embruja el mundo de los cómics, fomentaron la especulación
acerca del formato, contenido, e incluso el nombre de la serie.
Para
aquellos que no lo saben, Loeb casi siempre había trabajado con Tim Sale, a
quien le gustan las sombras y sugerir más que establecer a través de su dibujo.
Sin embargo, a Lee le encantan los detalles: él tiene que mostrar no solo las
cicatrices de Bruce o la mueca de Clark, sino también la cueva llena de
batimóviles dibujados con precisión. Su dibujo no muestra nada más las figuras
esculturales de Catwoman, Poison Ivy o Harley Quinn, sino también la deformidad
monstruosa del mal encarnado por Killer Croc, Scarecrow y el propio Joker. Y
quizás el mejor acertijo de la serie es el que proponen los lápices de Lee y
las tintas de Williams: “¿Cuándo una imagen dice más que mil palabras?
Respuesta: cuando las calla todas”. Así es, cuando Lee afirma que Loeb escribió
para sus fortalezas como dibujante, tiene toda la razón. Batman: Hush es un gran acertijo de principio a fin.
Y ya
todos sabemos que en un acertijo lo más importante es aquello que se calla
diciendo. Por eso déjenme darles una última pista acerca de este apasionante libro
en donde encontrarán un romance inesperado (pero que todos anhelábamos ver
desarrollarse al menos desde los sesentas), amigos con grandes S en el pecho
vueltos enemigos, muertos que salen de la tumba y regresan por donde mismo,
villanos que se comportan de manera inusual, y colaboradores que construyen una
red en la que Batman siempre puede apoyarse para sobrevivir el día, la batalla,
la hora. La última pista, les decía, es el nombre de la serie: Hush. En español no nos dice nada, pero
en inglés, es el inicio de una canción de cuna: a la vez una orden y una
petición hecha a un niño que no se satisface con nada. Pero no digo más, porque
ya todos sabemos también que un acertijo pierde su valor cuando ya todos saben
la respuesta.
Ah, por cierto, odio cuando los escritores tienen razón y
Batman… bueno, mejor leanlo ustedes mismos.
Hasta la próxima canción de cuna, old sports!
-The Great Gatsby

Pertenezco al grupo que piensa que Robin no hace falta.
ResponderEliminarQué encanto saber más acerca del arte del dibujo a través del cómic. Gracias por tanta aportación.