La complicidad entre escritor y dibujante se
nota en cada página. ¿Cómo lo sabemos? Contrario a algunos otros cómics, la
fluidez de los paneles que cuentan la historia de este futuro distópico,
gobernado por genios del mercado, es económica y es perfecta. Es decir, no hay
panel que sobre, ni violencia gráfica gratuita. Cada mancha de sangre cuenta la
historia de cómo ha sido derramada. Cada panel contiene, además de la
interpretación gráfica del momento esbozado en el libreto, los detalles
necesarios para hacer que el ojo esté atento a las sombras, las líneas y el
color que le darán la interpretación abarcadora de los futuros por venir.
Si me preguntan cuál es el mayor crédito de Lazarus, por una vez no les diré que es
la fabulosa historia de muerte y resurrección en otro escenario apocalíptico
(que, haciendo una retrospectiva, en este Blog parece ya más bien un cliché),
imaginada por Rucka. Tampoco les diré que se trata del arte inmisericorde y
perfecto de Michael Lark, con sus sombras mistificantes y sus tecnologías
futuristas. Ni siquiera les hablaría del color que Santi Arcas le imprime a la
historia a través de su uso de una paleta con tonos más bien opacos, nada
chillante que no desentone con las distopías apocalípticas de los fabuladores
de inmortales.
Lo más fabuloso que tiene Lazarus son las noticias constantes que nos ofrecen Greg (y
Michael) acerca de los últimos avances científicos; es el trasfondo de la
historia a la que nos aventaron de cabeza con esas tres altamente volátiles
primeras páginas del número 1, presentado en una línea del tiempo junto a la
sección de cartas en el resto de las entregas. Lo que más se le agradece a
estos muchachos de Image es que no
son envidiosos y nos permiten indagar en el mundo que han creado a través de la
ciencia de nuestros días. Se les agradece también que no nos llenen de
aburridas páginas explicativas acerca de la historia que nos están contando.
Así que, ya lo saben: que no los engañe el
mundo con su falso sentido de trascendencia cuando dice que “el objetivo no es vivir eternamente sino crear algo que
permanezca para siempre”. ¡Lo que verdaderamente deberíamos estar haciendo en
estos momentos es aplicar para un Ph.D. en Ingeniería genética!
¡Hasta los genes, Old
sports!
-The Great Gatsby

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