jueves, 7 de noviembre de 2013

The Sandman Overture: que toda la vida es sueño



Detalle de la portada de The Sandman Overture. Arte de : J.H. Williams III
Dicen los que saben que ‘Los Clásicos’ son esas lecturas de las que uno siempre dice: “estoy releyendo (inserten aquí el Clásico de su preferencia)”. Son ese tipo de obras que despierta nuestra curiosidad una y otra vez desde sus primeras líneas, no importa cuántas veces fatiguemos sus finitas páginas. Hace unos años, un amigo mío quiso venderme el número 1 de The Sandman. Ya saben: primera impresión, en perfecto estado. En ese tiempo yo no sabía nada de la vida. ¿Y ahora? ¡Ahora que lo he recordado quiero pegarme un tiro! Fue una oportunidad que jamás se me volverá a presentar. Al menos no a ese precio y no en esas condiciones. Mucho menos si The Sandman: Overture tiene el éxito que se espera de ella.

En este nuevo capítulo de la historia del Sandman de Neil Gaiman, encontramos una obertura cósmica. Pero no tema el lector ser fatigado con una historia de los orígenes del personaje. Nos enfrentamos, en cambio, a un libro cuya forma narrativa emula la forma musical de la que toma nombre; un título que pretende establecer (si bien, más de 20 años después) el perfil emocional de la ópera que le sigue (o le precedió). Recordemos que ya contamos con 10 volúmenes de recopilatorios del personaje. Recordemos también que el primero de dichos volúmenes se subtitula: Preludes & Nocturnes, y en él nuestro autor presenta los acordes básicos de su historia. Recordemos que en estos momentos me siento el más desdichado de los hombres por haber dejado escapar ese primer número por no tener miserables 900 pesos disponibles en mi cuenta (tristeza de la que no me salvará ni siquiera tener la reimpresión que de este mismo número hizo Vertigo Comics en su reciente colección Essentials).

Si bien para esta nueva serie el personaje regresa cojo de creadores, pues nos encontramos con un nuevo intérprete gráfico de las palabras de Gaiman, el arte de J. H. Williams no se siente como una pata de palo. Es excelente en casi todos sus paneles. Personalmente disfruté mucho de la intertextualidad visual de alguna de sus páginas, en donde hace referencia visual a las imágenes tamizadas por una superficie cóncava del primer Sandman; pero esta vez presentadas en una visión más cruda y literalmente orgánica. Y para los fanáticos de las splash pages, creo que concordarán conmigo en que la cuádruple splash page con la que casi concluye el volumen es un hermoso derroche de imaginación y referencias intertextuales a los estilos  que han revestido y podrían revestir al Sandman.  

Todavía resta ver cómo se desarrolla en los siguientes números esta historia, pero les puedo decir que sólo hay de dos sopas:
Sopa 1. O se compone de una primera parte lenta y estática, seguida por una segunda rápida y con muchos detalles contrapuntísticos.
Sopa 2. O se conforma de tres secciones, alternando ritmos rápido, lento y rápido.
Lo importante de esta serie, hay que aclarar, es que se trata de un paso de la acción dramática de la trama del Sandman y a lo largo de éste esperamos ver incorporados temas de esa música de sueños que ya habíamos conocido.

Para quienes amen las comparaciones, ambos números 1 están disponibles ahora mismo en el mercado (pero no el de Jamaica ni el de Sonora, como no sea en versiones piratescas en dialecto tepiteño). No importa si son lectores nuevos. Bastará con leer el primer volumen de cada serie para entender la magnitud de esta historia y las resonancias que puede tener en nuestras almas. Y para los lectores clásicos del primer Sandman; a ustedes no les llega como de golpe este notición: que toda la vida es sueño, y los sueños… ¿sueños son?

Lindos sueños, old sports!

-The Great Gatsby

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