Detalle de la portada de The Sandman Overture. Arte de : J.H. Williams III
Dicen los que saben que ‘Los Clásicos’ son esas lecturas de
las que uno siempre dice: “estoy releyendo (inserten aquí el Clásico de su
preferencia)”. Son ese tipo de obras que despierta nuestra curiosidad una y
otra vez desde sus primeras líneas, no importa cuántas veces fatiguemos sus
finitas páginas. Hace unos años, un amigo mío quiso venderme el número 1 de The Sandman. Ya saben: primera
impresión, en perfecto estado. En ese tiempo yo no sabía nada de la vida. ¿Y ahora?
¡Ahora que lo he recordado quiero pegarme un tiro! Fue una oportunidad que
jamás se me volverá a presentar. Al menos no a ese precio y no en esas
condiciones. Mucho menos si The Sandman:
Overture tiene el éxito que se espera de ella.
En este nuevo capítulo de la historia del Sandman de Neil Gaiman,
encontramos una obertura cósmica. Pero no tema el lector ser fatigado con una
historia de los orígenes del personaje. Nos enfrentamos, en cambio, a un libro
cuya forma narrativa emula la forma musical de la que toma nombre; un título
que pretende establecer (si bien, más de 20 años después) el perfil emocional
de la ópera que le sigue (o le precedió). Recordemos que ya contamos con 10
volúmenes de recopilatorios del personaje. Recordemos también que el primero de
dichos volúmenes se subtitula: Preludes
& Nocturnes, y en él nuestro autor presenta los acordes básicos de su
historia. Recordemos que en estos momentos me siento el más desdichado de los
hombres por haber dejado escapar ese primer número por no tener miserables 900
pesos disponibles en mi cuenta (tristeza de la que no me salvará ni siquiera
tener la reimpresión que de este mismo número hizo Vertigo Comics en su reciente
colección Essentials).
Si bien para esta nueva serie el personaje regresa cojo de
creadores, pues nos encontramos con un nuevo intérprete gráfico de las palabras
de Gaiman, el arte de J. H. Williams no se siente como una pata de palo. Es
excelente en casi todos sus paneles. Personalmente disfruté mucho de la
intertextualidad visual de alguna de sus páginas, en donde hace referencia
visual a las imágenes tamizadas por una superficie cóncava del primer Sandman;
pero esta vez presentadas en una visión más cruda y literalmente orgánica. Y
para los fanáticos de las splash pages,
creo que concordarán conmigo en que la cuádruple splash page con la que casi concluye el volumen es un hermoso
derroche de imaginación y referencias intertextuales a los estilos que han revestido y podrían revestir al
Sandman.
Todavía resta ver cómo se desarrolla en los siguientes
números esta historia, pero les puedo decir que sólo hay de dos sopas:
Sopa 1. O se compone de una primera parte lenta y estática,
seguida por una segunda rápida y con muchos detalles contrapuntísticos.
Sopa 2. O se conforma de tres secciones, alternando ritmos
rápido, lento y rápido.
Lo importante de esta serie, hay que aclarar, es que se
trata de un paso de la acción dramática de la trama del Sandman y a lo largo de
éste esperamos ver incorporados temas de esa música de sueños que ya habíamos
conocido.
Para quienes amen las comparaciones, ambos números 1 están
disponibles ahora mismo en el mercado (pero no el de Jamaica ni el de Sonora,
como no sea en versiones piratescas en dialecto tepiteño). No importa si son
lectores nuevos. Bastará con leer el primer volumen de cada serie para entender
la magnitud de esta historia y las resonancias que puede tener en nuestras
almas. Y para los lectores clásicos del primer Sandman; a ustedes no les llega
como de golpe este notición: que toda la vida es sueño, y los sueños… ¿sueños
son?
Lindos sueños, old
sports!
-The Great Gatsby

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