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jueves, 21 de agosto de 2014

Cyclops: ¿Hamlet con súper poderes?



Todo lo viejo tiene que acabar, para dejar paso a lo nuevo. Pero ¿cómo revitalizas una franquicia que sigue siendo exitosa sin alejar a sus lectores cotidianos y atrayendo a nuevos fanáticos? Una de las respuestas más cambiantes es la nueva ola de cómics All New Marvel Now!, que intenta abrir mercados que la Casa de las Ideas en realidad no había reconocido anteriormente. En esta apertura de sus panoramas comerciales nos llegan nuevas aproximaciones a personajes clásicos y títulos en solitario de héroes que anteriormente sólo habían aparecido como parte de un equipo o una organización. 

Uno de estos títulos es Cyclops, en donde encontramos a un Scott Summers adolescente, entusiasmado por haber recuperado al padre (y la vida) que había perdido ocho años atrás. Claro que no nos encontramos con el hombre que es, sino con el muchacho que fue; el miembro de la primera generación de jóvenes especiales a los que el profesor Xavier dio asilo en la mansión X. Ese reducto del pasado que fue transportado al presente por un moribundo Beast en un último esfuerzo de hacer entrar en razón al Scott que cometió crímenes contra la humanidad en la serie AVX. 

Una vez hechas las introducciones podemos concentrarnos en el trabajo del equipo a cargo del título. El escritor Greg Rucka ya nos había sorprendido anteriormente con su excelente trabajo en el cómic independiente Lazarus. En esta ocasión, nos entrega el diario personal de Scott, en donde se narra un reencuentro. Al principio de esta nueva saga todo aparenta ser felicidad, pero en las primeras páginas del número dos el escritor lanza un chispazo de la tragedia por venir en la forma de un recuerdo sobre Hamlet, sí, la obra de Shakespeare. Pongan mucha atención a cómo se desarrolla esta historia padre-hijo porque si algo he aprendido de leer a Rucka es que con él nada es gratuito.

Por otro lado, el trazo de Russell Dauterman y los colores de Chris Sotomayor son quienes acaban de apuntar este título hacia un público adolescente con un manejo del lápiz y el color que más bien podría considerarse naive. Es de reconocer el esfuerzo que el equipo está haciendo por resucitar a los Starjammers, el equipo súper heróico espacial favorito de los marvelitas desde 1977, antes del ascenso y caída de los Guardians of the galaxy. Mención aparte merecen las portadas de Alexander Lozano, quien nos demuestra un excelente manejo de sus herramientas digitales.

Cyclops #1. Arte previo; pp. 2-3. Lápices: Russell Dauterman. Colores: Chris Sotomayor. 

Ahora, si me lo permiten, ya he dicho que la Casa de las Ideas ha mostrado una apertura para buscar nuevos mercados. Y ya establecimos que el público meta de este título son los adolescentes. Lo que no he dicho es que básicamente se trata de una historia para chicas. Y al decir esto no pretendo sonar sexista, sino que por la configuración misma de la trama y las herramientas narrativas y visuales que utilizan Rucka, Dauterman y Sotomayor, hemos concluido que el título está diseñado para provocar un mayor interés por parte del público femenino.

Hasta el próximo reencuentro, old sports!

-The Great Gatsby

jueves, 21 de noviembre de 2013

Lazarus: boleto a la inmortalidad



¿Quién podría haberse imaginado que la inmortalidad estaba en manos de la ingeniería genética? Al parecer, además de unos los científicos de la Oregon Health and Sciences University, de Stanford, de las universidades de la Ivy League en Estados Unidos, y de los institutos científicos Europeos y del Japón (hasta donde sé podría haber más), digo, al parecer además de todos ellos, Greg Rucka y Michael Lark sí lo imaginaron.

La complicidad entre escritor y dibujante se nota en cada página. ¿Cómo lo sabemos? Contrario a algunos otros cómics, la fluidez de los paneles que cuentan la historia de este futuro distópico, gobernado por genios del mercado, es económica y es perfecta. Es decir, no hay panel que sobre, ni violencia gráfica gratuita. Cada mancha de sangre cuenta la historia de cómo ha sido derramada. Cada panel contiene, además de la interpretación gráfica del momento esbozado en el libreto, los detalles necesarios para hacer que el ojo esté atento a las sombras, las líneas y el color que le darán la interpretación abarcadora de los futuros por venir.

Si me preguntan cuál es el mayor crédito de Lazarus, por una vez no les diré que es la fabulosa historia de muerte y resurrección en otro escenario apocalíptico (que, haciendo una retrospectiva, en este Blog parece ya más bien un cliché), imaginada por Rucka. Tampoco les diré que se trata del arte inmisericorde y perfecto de Michael Lark, con sus sombras mistificantes y sus tecnologías futuristas. Ni siquiera les hablaría del color que Santi Arcas le imprime a la historia a través de su uso de una paleta con tonos más bien opacos, nada chillante que no desentone con las distopías apocalípticas de los fabuladores de inmortales.

Lo más fabuloso que tiene Lazarus son las noticias constantes que nos ofrecen Greg (y Michael) acerca de los últimos avances científicos; es el trasfondo de la historia a la que nos aventaron de cabeza con esas tres altamente volátiles primeras páginas del número 1, presentado en una línea del tiempo junto a la sección de cartas en el resto de las entregas. Lo que más se le agradece a estos muchachos de Image es que no son envidiosos y nos permiten indagar en el mundo que han creado a través de la ciencia de nuestros días. Se les agradece también que no nos llenen de aburridas páginas explicativas acerca de la historia que nos están contando.  

Así que, ya lo saben: que no los engañe el mundo con su falso sentido de trascendencia cuando dice que “el objetivo no es vivir eternamente sino crear algo que permanezca para siempre”. ¡Lo que verdaderamente deberíamos estar haciendo en estos momentos es aplicar para un Ph.D. en Ingeniería genética! 

¡Hasta los genes, Old sports!

-The Great Gatsby