jueves, 3 de octubre de 2013

Zero Year: Batman before the Bat



La reconfiguración del universo DC hace casi dos años con el proyecto New 52 prometía atraer nuevos lectores a las franquicias que lo conforman. Aunque el éxito de la compañía ha sido cuestionable en muchos de los casos, la solidez con la que Scott Snyder y Greg Capullo han ido construyendo su Batman, ha hecho que este título sea una de las felices excepciones.

Y el éxito rotundo de esta serie se confirma con cada número de la saga Zero Year, que nos ha propuesto Snyder. Es cierto que ya otras veces hemos tenido historias de origen. Pero ninguna como ésta, que nos entrega un incipiente Caballero de la noche que se debate entre la urgente necesidad de su cruzada y la importancia de reclamar su lugar como heredero de dos de las familias más poderosas de ciudad Gótica. Familias que, por cierto, son conceptualizadas por Snyder como luz y oscuridad.

Claro que, siendo el año cero, Bruce se encuentra todavía en entrenamiento. Snyder, en compañía de su pupilo James Tynion IV, se las arregla para darnos detalles de esos años de formación en las back up stories al final de cada número. De este modo, como en una nota al pié de página, los escritores recuperan en cada libro un rasgo de la personalidad del Bruce del año cero, para desarrollarlo a manera de explicación en el recuento de sus años de entrenamiento. Estos apéndices, cuyo dibujo corre a cargo de Rafael Albuquerque, con colores de Dave McCaig, rematan cada libro con una fuerza juvenil provista por el trazo vigoroso del dibujante, que contrasta con el dinamismo sobrio del lápiz de Capullo y las tintas de Miki, que cada vez se sienten más cómodos en esta historia.

Llama la atención que en Zero Year encontramos una colorida Gotham City. Contrario a lo que estamos acostumbrados, la ciudad no es ese ente gris que sirve de pretexto para la acción del murciélago. En cambio, Fco Plascencia nos ofrece, con sus colores, un personaje más; no un simple escenario. Un personaje que, como el camaleón, cambia de color con los estados de ánimo a los que queda expuesta por las acciones de otros y por sí misma.

Lo importante reside en los detalles, y en estos libros hay, por lo menos, dos, que me han hecho congratularme por haberlos leído. El primero se encuentra en el número 21, y para no hacer un spoiler, solamente les diré que la gorra de Bruce es importante, no porque funja como personaje, sino que se trata uno de esos hilos que conectan el pasado con el presente, lo que es con lo que será, y su presencia revela que el joven Bruce todavía no está listo para ser Batman. El segundo detalle es la conversación entre Bruce y Nygma en el número 22. Una joya de esas que sólo existen en los comics, y para la que, imagino, Nick Napolitano tuvo que utilizar todo su talento de letrista. Créanme, por la armonía lograda entre escritura y dibujo, esa página es más que suficiente para que el libro valga la pena, aunque, claro, estoy seguro que ustedes encontrarán muchas más razones.

¡Suerte en la búsqueda, old sports!

-The Great Gatsby

Postdata: Llegó hasta mis ojos el anuncio de que nuestros amigos de Decomixado, aquí en el DF, pronto tendrán la inauguración oficial de su tienda. La cita es el sábado 26 de octubre en Plaza Niza 66, local 2. Como ya saben algunos que nos siguen en twitter (@Askthegatsby; @Decomixado), ahí podrán encontrar los títulos reseñados al mejor precio del mercado.  

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