La reconfiguración del universo DC hace casi dos años con el proyecto New 52 prometía atraer nuevos lectores a las franquicias que lo conforman. Aunque el éxito de la compañía ha sido cuestionable en muchos de los casos, la solidez con la que Scott Snyder y Greg Capullo han ido construyendo su Batman, ha hecho que este título sea una de las felices excepciones.
Y el éxito rotundo de esta
serie se confirma con cada número de la saga Zero Year, que nos ha propuesto Snyder. Es cierto que ya otras
veces hemos tenido historias de origen. Pero ninguna como ésta, que nos entrega
un incipiente Caballero de la noche que se debate entre la urgente necesidad de
su cruzada y la importancia de reclamar su lugar como heredero de dos de las
familias más poderosas de ciudad Gótica. Familias que, por cierto, son
conceptualizadas por Snyder como luz y oscuridad.
Claro que, siendo el año
cero, Bruce se encuentra todavía en entrenamiento. Snyder, en compañía de su
pupilo James Tynion IV, se las arregla para darnos detalles de esos años de
formación en las back up stories al
final de cada número. De este modo, como en una nota al pié de página, los
escritores recuperan en cada libro un rasgo de la personalidad del Bruce del
año cero, para desarrollarlo a manera de explicación en el recuento de sus años
de entrenamiento. Estos apéndices, cuyo dibujo corre a cargo de Rafael
Albuquerque, con colores de Dave McCaig, rematan cada libro con una fuerza
juvenil provista por el trazo vigoroso del dibujante, que contrasta con el
dinamismo sobrio del lápiz de Capullo y las tintas de Miki, que cada vez se
sienten más cómodos en esta historia.
Llama la atención que en Zero Year encontramos una colorida
Gotham City. Contrario a lo que estamos acostumbrados, la ciudad no es ese ente
gris que sirve de pretexto para la acción del murciélago. En cambio, Fco
Plascencia nos ofrece, con sus colores, un personaje más; no un simple
escenario. Un personaje que, como el camaleón, cambia de color con los estados
de ánimo a los que queda expuesta por las acciones de otros y por sí misma.
Lo importante reside en
los detalles, y en estos libros hay, por lo menos, dos, que me han hecho congratularme
por haberlos leído. El primero se encuentra en el número 21, y para no hacer un
spoiler, solamente les diré que la gorra
de Bruce es importante, no porque funja como personaje, sino que se trata uno
de esos hilos que conectan el pasado con el presente, lo que es con lo que
será, y su presencia revela que el joven Bruce todavía no está listo para ser
Batman. El segundo detalle es la conversación entre Bruce y Nygma en el número
22. Una joya de esas que sólo existen en los comics, y para la que, imagino,
Nick Napolitano tuvo que utilizar todo su talento de letrista. Créanme, por la
armonía lograda entre escritura y dibujo, esa página es más que suficiente para
que el libro valga la pena, aunque, claro, estoy seguro que ustedes encontrarán
muchas más razones.
¡Suerte en la búsqueda, old sports!
-The Great Gatsby
Postdata: Llegó hasta mis
ojos el anuncio de que nuestros amigos de Decomixado, aquí en el DF, pronto
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