No me gustan las
historias de la Segunda Guerra Mundial. Debo confesar que siempre me he alejado
de ellas lo más rápido posible. Siempre, hasta ahora. Por eso, cuando mis
amigos me recomendaron leer Über del
escritor británico Kieron Gillen, fiel a mi postura me negué rotundamente. Aunque,
ahora que lo pienso, ahí hubo gato encerrado. Me dijeron: “como quieras; pero
sólo mira la primera página del número 1 y después nos dices que no lo leerás”.
Entonces mi postura cayó en la desgracia.
Über cuenta una historia desagradable: la búsqueda del Übermensch por los Nazis, y su
consecuente triunfo en llevar al hombre más allá de sus límites físicos. Y
aunque Gillen no es el primero que lo intenta, pues contamos con el clásico
referente del Red Skull de Marvel, sí
es el primero que plantea con toda seriedad un escenario de la Segunda Guerra en
donde hay más de un ser super poderoso en las filas del Eje.
Caanan White
hace un excelente trabajo en el dibujo de esta serie. Hay que elogiarlo, pues
la calidad de su trabajo habla por sí misma, a pesar de que ésta es su primera
serie mensual. El reto, por supuesto, es inmenso: página por medio nos
encontramos con algún reto sobre la composición del cuerpo humano. Y no estoy
diciendo que White sea un maestro de la anatomía, pero con seguridad comunica
la sensación que el escritor pretendía crear en sus lectores.
Sobre las tintas
de Keith Williams, no acabo de decidirme, y esto tiene mucho que ver con el
trabajo de los coloristas en Digikore Studios. Si bien el esfuerzo de Williams
por seguirle el paso a los trazos abigarrados de White no desmerece, la verdad
es que, puesto en perspectiva, el tipo de luz que utilizan los coloristas no me
convenció del todo; sobre todo cuando se trata del cuerpo humano.
Dejando de lado
mis insignificantes reticencias sobre el color y la luz, en general la
composición de este libro es excelente. No sólo por todo lo expresado
anteriormente sino porque nos presenta un rasgo de la humanidad que a todos nos
asusta: la capacidad que tenemos de deshumanizarnos a nosotros mismos y a otros
a través de nuestras acciones y pensamientos.
Los personajes
de Gillen no son acartonados superhéroes que defienden a una u otra postura
ideológica, sino seres que poseen una profundidad psicológica porque poseen
anhelos, sentimientos y vidas contradictorias, tal como el resto de los seres
humanos que vivimos de este lado del papel. De modo que hay que decirlo: la
mayor batalla en esta obra no está plasmada en una double splash page; sino
en los diálogos de los personajes, que viven circunstancias límite y deben
aprender a conciliar sus demonios internos para reaccionar ante ellas.
La ironía típica
de los ingleses tampoco falta en el libro. La encontramos en el número 4, por
ejemplo, cuando la única mujer de los übermensch
opera un milagro de proporciones bíblicas para llevar tropas hacia su destino. Por
otro lado, cada entrega, al menos del número 1 al número 4, trae un breve texto
al final firmado por el escritor, en donde explica las circunstancias de
creación y recepción que han rodeado a este magnífico libro. Eso es lo que
llamaremos ‘el valor agregado’ para aquellos que buscan consejos de escritor.
Por otra parte el número 0, contiene un par de entrevistas a los artistas y reproducciones
de los bocetos de diseño de los personajes.
Con Über es necesario romper los paradigmas.
Yo, por ejemplo, nunca pensé que haría el review
de un cómic que no me gustara. Y mucho menos pensé que algún día
recomendaría alguno. Porque hay que decirlo: ¡Über no me gusta… pero no pude dejar de leerlo! Así que heme aquí,
diciéndoles a ustedes: si no han conseguido todavía sus copias del primer arco
de esta impresionante historia, corran a comprarlas, porque seguro que
aumentarán su valor antes de que acaben de decir Zweiter Weltkrieg.
Suerte con la lectura. Espero
que no los deje menos afectados que a mí. Auf
Wiedersehen, Old sports!
-The Great Gatsby
-The Great Gatsby

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