viernes, 16 de mayo de 2014

Batman Eternal: la reencarnación del mal


Cuando las grandes compañías de cómics, antes de la era digital, lanzaban un proyecto importante les tomaba alrededor de un año completar el producto. Así fue como conocimos Watchmen, Secret Wars, e incluso, más recientemente Batman: The Long Halloween, o Batman: Hush. Pero las exigencias mercadológicas y la vastedad de la oferta han hecho que estas mismas compañías generen la necesidad de la demanda. Por ello, ahora tenemos una andanada apabullante de títulos mensuales, quincenales, y hasta series especiales de publicación semanal. Entre estas últimas se encuentra Batman Eternal.

La historia es bastante codiciable: cinco años han pasado desde que instalaron al Jim Gordon del universo New 52 en la comisaría de Gotham City. Cinco años desde el Zero Year. Y de pronto, una fuerza del destino (bueno, más que una fuerza, un hombre; quizás el hombre más temible del universo DC después del mismísimo Batman) hace que todo lo que el dúo dinámico Batman-Gordon han construido se venga abajo. En este escenario apocalíptico se nota claramente la mano de Scott Snyder. Pero también llega para sorprendernos James Tynion IV, a quien ya le conocíamos pequeños entremeses pero nunca nada de esta envergadura.

Llama la atención el número de personas involucradas en este proyecto. Aunque Scott Snyder y James Tynion IV figuran como los responsables de la historia y de los guiones de algunos números, también están en el proyecto Ray Fawkes, Tim Seeley, y John Layman. De las seis entregas que hemos recibido hasta ahora, sin embargo, no todas son buenas. Y esto no se debe a que la historia carezca de interés, pero sospecho que es resultado de las decisiones editoriales de Katie Kubert y Mark Doyle.

Verán, el número 4, por ejemplo, resalta en el conjunto por dos razones: en primer lugar veníamos de un constante trabajo en el color narrativo apocalíptico con Snyder y Tynion, apoyados por el arte de Jason Fabok, así que la historia tenía consistencia estilística, y de repente cambiamos a un guión de John Layman con los lápices más esquemáticos de Dustin Nguyen que nos provocan un color narrativo cotidiano e intimista que desbalancea la historia; en segundo lugar, esta entrega se siente más bien como un tie-in en donde los editores colocaron todos los pedazos de historia que eran puentes entre las partes importantes y las mezclaron al vapor dando por resultado un trabajo irregular que no se sostiene con el resto de la saga. Afortunadamente los guiones de Tynion IV y Ray Fawkes en las entregas 5 y 6 logran retomar el tono inicial de la serie, pero sospecho que a muchos lectores les causará suspicacia en adelante esta entrega semanal.

Batman Eternal #4. Páginas 4-5. Lápices: Dustin Nguyen. Tinta: Derek Fridolfs. Colores: John Kalisz

En cuanto al arte visual, definitivamente mis lápices y tintas preferidos son los de Jason Fabok, aunque Andy Clarke y Trevor McCarthy también hacen un gran trabajo. En el color, tenemos a Brad Anderson trabajando codo a codo con Fabok, a Blond con Clarke, y a Guy Major con McCarthy. Cada equipo adopta su matiz especial, pero en general existe una coherencia entre los trazos y paletas de todos ellos. Me parece que los lápices de Nguyen, las tintas de Derek Fridolfs y los colores de John Kalisz habrían brillado mejor si de verdad se les hubiera abierto un paréntesis narrativo en donde encajara mejor su estilo.

Batman Eternal #1. Página 1. Artista: Jason Fabok. Colores: Brad Anderson

Por otro lado, todavía queda mucho por ver de esta serie. No me mal entiendan, creo que es una historia valiosa y que nos presenta a la familia Batman (incluyendo a los Gordon) en su interacción con un mundo que podríamos identificar como muy semejante al nuestro, en donde poder político y corrupción son sinónimos; en donde magia y avances científicos son indistinguibles; y en donde no caben los vigilantes enmascarados. Y aunque para ser La Serie del 75 aniversario de Batman, la premura con la que la están editando deja mucho que desear, vale la pena guardarle un lugar en el escaparate. Esperemos que los cabos sueltos del mundo editorial no afecten esta prestidigitación fabulosa encaminada a la depuración del mito remasterizado del hombre murciélago.

Hasta la siguiente batiserie, old sports!

-The Great Gatsby

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