Cuando las grandes compañías de cómics, antes de la era
digital, lanzaban un proyecto importante les tomaba alrededor de un año
completar el producto. Así fue como conocimos Watchmen, Secret Wars, e incluso, más recientemente Batman: The Long Halloween, o Batman: Hush. Pero las exigencias
mercadológicas y la vastedad de la oferta han hecho que estas mismas compañías
generen la necesidad de la demanda. Por ello, ahora tenemos una andanada
apabullante de títulos mensuales, quincenales, y hasta series especiales de
publicación semanal. Entre estas últimas se encuentra Batman Eternal.
La historia es bastante codiciable: cinco años han pasado
desde que instalaron al Jim Gordon del universo New 52 en la comisaría de Gotham
City. Cinco años desde el Zero Year. Y de pronto, una fuerza del destino
(bueno, más que una fuerza, un hombre; quizás el hombre más temible del
universo DC después del mismísimo Batman) hace que todo lo que el dúo dinámico
Batman-Gordon han construido se venga abajo. En este escenario apocalíptico se
nota claramente la mano de Scott Snyder. Pero también llega para sorprendernos
James Tynion IV, a quien ya le conocíamos pequeños entremeses pero nunca nada
de esta envergadura.
Llama la atención el número de personas involucradas en este
proyecto. Aunque Scott Snyder y James Tynion IV figuran como los responsables
de la historia y de los guiones de algunos números, también están en el
proyecto Ray Fawkes, Tim Seeley, y John Layman. De las seis entregas que hemos
recibido hasta ahora, sin embargo, no todas son buenas. Y esto no se debe a que
la historia carezca de interés, pero sospecho que es resultado de las
decisiones editoriales de Katie Kubert y Mark Doyle.
Verán, el número 4, por ejemplo, resalta en el conjunto por
dos razones: en primer lugar veníamos de un constante trabajo en el color
narrativo apocalíptico con Snyder y Tynion, apoyados por el arte de Jason
Fabok, así que la historia tenía consistencia estilística, y de repente
cambiamos a un guión de John Layman con los lápices más esquemáticos de Dustin
Nguyen que nos provocan un color narrativo cotidiano e intimista que
desbalancea la historia; en segundo lugar, esta entrega se siente más bien como
un tie-in en donde los editores
colocaron todos los pedazos de historia que eran puentes entre las partes
importantes y las mezclaron al vapor dando por resultado un trabajo irregular
que no se sostiene con el resto de la saga. Afortunadamente los guiones de
Tynion IV y Ray Fawkes en las entregas 5 y 6 logran retomar el tono inicial de
la serie, pero sospecho que a muchos lectores les causará suspicacia en
adelante esta entrega semanal.
Batman Eternal #4. Páginas 4-5. Lápices: Dustin Nguyen. Tinta: Derek Fridolfs. Colores: John Kalisz
En cuanto al arte visual, definitivamente mis lápices y
tintas preferidos son los de Jason Fabok, aunque Andy Clarke y Trevor McCarthy
también hacen un gran trabajo. En el color, tenemos a Brad Anderson trabajando
codo a codo con Fabok, a Blond con Clarke, y a Guy Major con McCarthy. Cada
equipo adopta su matiz especial, pero en general existe una coherencia entre
los trazos y paletas de todos ellos. Me parece que los lápices de Nguyen, las
tintas de Derek Fridolfs y los colores de John Kalisz habrían brillado mejor si
de verdad se les hubiera abierto un paréntesis narrativo en donde encajara
mejor su estilo.
Batman Eternal #1. Página 1. Artista: Jason Fabok. Colores: Brad Anderson
Por otro lado, todavía queda mucho por ver de esta serie. No
me mal entiendan, creo que es una historia valiosa y que nos presenta a la
familia Batman (incluyendo a los Gordon) en su interacción con un mundo que
podríamos identificar como muy semejante al nuestro, en donde poder político y
corrupción son sinónimos; en donde magia y avances científicos son
indistinguibles; y en donde no caben los vigilantes enmascarados. Y aunque para
ser La Serie del 75 aniversario de Batman, la premura con la que la están
editando deja mucho que desear, vale la pena guardarle un lugar en el
escaparate. Esperemos que los cabos sueltos del mundo editorial no afecten esta
prestidigitación fabulosa encaminada a la depuración del mito remasterizado del
hombre murciélago.
Hasta la siguiente batiserie, old sports!
-The Great Gatsby


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