Al leer esta tercera mini-serie de matanzas multiversales
uno comienza a preguntarse: ¿Todavía me divierto con este tipo, o ya resulta un
exceso seguir permitiéndole a Cullen Bunn que me tome el pelo? Para todos
ustedes, voyeuristas asiduos a la sangre y los malos chistes, les tengo una
noticia: cuando ninguno de nosotros creía posible que Deadpool siguiera
haciendo matazones a diestra y siniestra, el escritor señero de estas
mini-series nos sorprende con una idea revolucionaria y hasta brillante por lo
absurda. Así es, el libro explora la posibilidad de que Deadpool sea el origen
de todas las cosas. Si no me creen, léanlo ustedes mismos:
Página final de: Deadpool Kills Deadpool #1. Escritor: Cullen Bunn. Artista: Salva Espin. Colorista: Veronica Gandini. Letras: VC's Joe Sabino
Para aquellos que les interese saber de qué modo el cómic
emula a la vida real, podemos enfatizar el hecho de que el artista de la serie,
Salva(dor) Espin, sea español y la colorista Veronica Gandini, argentina. Y lo
curioso es que si la serie habla de un montón de Deadpools organizados para
acabar con los Deadpools de todo el multiverso… Deadpools que vienen en todas
las formas (y en algunos colores), ¿qué les parecería la idea de que estos (y
muchos otros) hispanos e hispanoamericanos se encontraran en una misión
deadpooliana inundando el mundo del arte secuencial para arrebatárselo de las
manos a los gringos?
Suena como a una de esas bonitas utopías que nos contaban
los nacionalistas maestros de primaria, ¿no? ¡Lo mismo sucede con el tema de
este cómic!; pero déjenme alabar al español por presentarnos tantas encarnaciones
del mercenario bocón en excelentes términos, tomando en cuenta los detalles en
el trazo, que siempre es ágil y apuesta por la expresión cinética del más puro
estilo Marvel, con la consabida la destrucción que conlleva su tarea. Y
permítanme alabar también a la argentina por saber equilibrar los rojos, sobre
todo en el último numero de la serie, en donde disfrutamos de matanzas
deadpoolicas en casi cada una de las páginas.
En suma, si alguno de ustedes creían que Cullen Bunn estaba
drogado cuando escribió Deadpool Kills
the Marvel Universe y Deadpool
Killustrated, quizás esta nueva serie no venga sino a confirmar lo que ya
se venía sospechando… que tenemos más de un Deadpool en escena. Y
definitivamente no es nuestro viejo y querido Deadpool (ese de la tierra-616 a
la que de cariño llamamos “Universo Marvel”). Se trata de un verdadero
desquiciado que intenta redefinir la esencia misma del personaje. Claro que no
al grado en que el Superior redefinió
a Spiderman; pero se hace lo que se puede. La moraleja de esta historia es, que
bien harían los gringos en darle su justo lugar a Deadpool dentro de la
jerarquía marveliana, porque lo que es latinoamérica, ya quedó comprobadísimo
que se la otorgó desde hace varios años.
Y si alguno de ustedes, fanpools, se perdió las otras dos
miniseries de las que hablamos este mes, deberán conseguirlas para de verdad
disfrutar esta tercera parte de lo que será una tetralogía… o pentalogía… o
n-logía de matanzas multiversales. Pero créanme cuando les digo que, si después
de leerla quisieran escupirme por recomendarles su lectura, tan sólo les dejo
este pensamiento: si para ustedes la serie no vale por otra cosa, ¡valdrá al
menos por ver a Lady Deadpool y a Pandapool en acción!
Así que, hasta la siguiente travesía multiversal, old sports!
-The Great Gatsby

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