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jueves, 20 de febrero de 2014

Deadpool kills Deadpool: Bocón alfa, mercenario omega… ¡¿Padre de todas las cosas?!


Al leer esta tercera mini-serie de matanzas multiversales uno comienza a preguntarse: ¿Todavía me divierto con este tipo, o ya resulta un exceso seguir permitiéndole a Cullen Bunn que me tome el pelo? Para todos ustedes, voyeuristas asiduos a la sangre y los malos chistes, les tengo una noticia: cuando ninguno de nosotros creía posible que Deadpool siguiera haciendo matazones a diestra y siniestra, el escritor señero de estas mini-series nos sorprende con una idea revolucionaria y hasta brillante por lo absurda. Así es, el libro explora la posibilidad de que Deadpool sea el origen de todas las cosas. Si no me creen, léanlo ustedes mismos: 

Página final de: Deadpool Kills Deadpool #1. Escritor: Cullen Bunn. Artista: Salva Espin. Colorista: Veronica Gandini. Letras: VC's Joe Sabino

Para aquellos que les interese saber de qué modo el cómic emula a la vida real, podemos enfatizar el hecho de que el artista de la serie, Salva(dor) Espin, sea español y la colorista Veronica Gandini, argentina. Y lo curioso es que si la serie habla de un montón de Deadpools organizados para acabar con los Deadpools de todo el multiverso… Deadpools que vienen en todas las formas (y en algunos colores), ¿qué les parecería la idea de que estos (y muchos otros) hispanos e hispanoamericanos se encontraran en una misión deadpooliana inundando el mundo del arte secuencial para arrebatárselo de las manos a los gringos?

Suena como a una de esas bonitas utopías que nos contaban los nacionalistas maestros de primaria, ¿no? ¡Lo mismo sucede con el tema de este cómic!; pero déjenme alabar al español por presentarnos tantas encarnaciones del mercenario bocón en excelentes términos, tomando en cuenta los detalles en el trazo, que siempre es ágil y apuesta por la expresión cinética del más puro estilo Marvel, con la consabida la destrucción que conlleva su tarea. Y permítanme alabar también a la argentina por saber equilibrar los rojos, sobre todo en el último numero de la serie, en donde disfrutamos de matanzas deadpoolicas en casi cada una de las páginas.

En suma, si alguno de ustedes creían que Cullen Bunn estaba drogado cuando escribió Deadpool Kills the Marvel Universe y Deadpool Killustrated, quizás esta nueva serie no venga sino a confirmar lo que ya se venía sospechando… que tenemos más de un Deadpool en escena. Y definitivamente no es nuestro viejo y querido Deadpool (ese de la tierra-616 a la que de cariño llamamos “Universo Marvel”). Se trata de un verdadero desquiciado que intenta redefinir la esencia misma del personaje. Claro que no al grado en que el Superior redefinió a Spiderman; pero se hace lo que se puede. La moraleja de esta historia es, que bien harían los gringos en darle su justo lugar a Deadpool dentro de la jerarquía marveliana, porque lo que es latinoamérica, ya quedó comprobadísimo que se la otorgó desde hace varios años.

Y si alguno de ustedes, fanpools, se perdió las otras dos miniseries de las que hablamos este mes, deberán conseguirlas para de verdad disfrutar esta tercera parte de lo que será una tetralogía… o pentalogía… o n-logía de matanzas multiversales. Pero créanme cuando les digo que, si después de leerla quisieran escupirme por recomendarles su lectura, tan sólo les dejo este pensamiento: si para ustedes la serie no vale por otra cosa, ¡valdrá al menos por ver a Lady Deadpool y a Pandapool en acción!

Así que, hasta la siguiente travesía multiversal, old sports!

-The Great Gatsby

jueves, 13 de febrero de 2014

Deadpool: (Classics) Killustrated. Sacrificar el universo de las ideas


Portada de Deadpool Killustrated #1 (2nd printing). Artista: Mike Del Mundo

Platón propuso, en el mito de la caverna, que para entender la realidad en la que vivimos debíamos remitirnos al mundo de las ideas, del cuál esta vida era mera sombra o copia imperfecta.  Más tarde, el griego desarrollaría una de las dos concepciones del arte que han guiado hasta hoy a muchos de nuestros escritores y artistas (La otra concepción es la aristotélica, pero esa no nos importa mucho por ahora). En ella el sentido de belleza es una de las manifestaciones de la divinidad, del mundo de las Ideas. Si a esto aunamos una controversia acerca de la fuerza y el origen de las palabras (en el Cratilo), tendremos la combinación filosófica perfecta para entender la estética de la segunda serie limitada del mercenario bocón dedicada a las matanzas universales: Deadpool: (Classics) Killustrated. Pero antes de comenzar con la crítica de la razón deadpooliana recordemos ahora aquellos versos de Borges a propósito del asunto:

Si (como afirma el griego en el Cratilo)
El nombre es arquetipo de la cosa
En las letras de ‘rosa’ está la rosa
Y todo el Nilo en la palabra ‘Nilo’.

Así que ya los cansé de filosofía y de poesía. “¿Dónde está el review que nos prometiste?” Dirán algunos, desesperados. Aquí va: Una vez más Cullen Bunn hace de las suyas con la historia del mutante más irritante del universo Marvel. ¡Si pensaron que acabar con todos los superhéroes le habría traído paz al hombre de rojo y negro, estaban equivocados, porque no fue así! Y como la maldad de Cullen Bunn no conoce límites, tampoco los conocen Deadpool y sus múltiples personalidades en esta historia que lo enfrenta a los grandes de los grandes: los verdaderos héroes de los clásicos literarios.

Ahora bien, reconozco que en esta ocasión será muy difícil para mí apegarme a mi politica de “spoiler free review”, pero créanme cuando les digo que el libro tiene tantas cosas que mostrar que hacer un recuento de cada una de ellas sería prolongar hasta el delirio este texto. Lo más importante que hay que saber es que, tal como lo habría hecho Alan Moore muchos años atrás (pero de una manera más seria) con su League of Extraordinary Gentlemen, Cullen Bunn apela a nuestra curiosidad de lectores de historias heroicas y nos reta a encontrar no sólo las referencias a cada uno de los clásicos de las novelas de aventuras contra las que atenta, sino a entender cada uno de los chistes que Deadpool hace a propósito de ello. Y estén seguros que hasta para el más avezado de los lectores hará falta un poco más que el tiempo normal de lectura de un cómic.

No haré un listado de las historias, lugares y personajes clásicos que este cómic retrata en sus páginas (descubrirlo se lo dejo a los lectores que, con curiosidad suficiente, podrían también a leer o releer algunas o todas las obras literarias referidas); pero alabaré la destreza con la que Mateo Lolli y Sean Parsons, en lápices y tintas respectivamente, interpretan a cada uno de los actores. Si bien extrañamos la masacre vesánica de su predecesora Deadpool Kills the Marvel Universe, no nos parece ajena la representación de los rostros clásicos en esta forma moderna de arte. Y es que uno de los objetivos de Bunn, así como de Lolli y Parsons, es implantar la idea de que todo superhéroe de capa y spandex tiene su origen en alguna de estas míticas figuras literarias.

Por ello, hay que alabar también el trabajo de Veronica Gandini, que hace que el color de verdad le funcione a esta mini serie; y no se trata de un elogio sin fundamento, pues la colorista lograr crear, por un lado, una atmósfera adecuada para el  Deadpool intrusivo y enojoso, y por otro lado, al mismo tiempo, una caracterización particular para cada obra en la que incurre y a la que transfigura mediante sus matanzas. Vamos, para todos, me parece, será evidente que éste no es trabajo que se haga de plumazo. Por último hablemos de las portadas, a cargo de Mike Del Mundo (y yo no sé si a propósito lo escogieron por su apellido tan sugerente para la serie); yo las prefiero en la versión 2nd printing, que emula aquellas de la serie más popular del mundo anglófono (el equivalente a nuestro Porrúa mexicano pero con mejor calidad y mayor presupuesto): los Penguin Classics.

Si no hubiese tenido la inquietud de explorar con cierto detalle, para ustedes, esta serie de cuatro tomos, bien podría haber dicho que las razones que guían su acción y su desenlace habían quedado expuestas en su totalidad desde el primer párrafo. Pero lo más importante es lo que a ustedes pueda sugerirles; sólo les pido que antes de irnos, le deseemos buena suerte a un tal Holmes mientras intenta hacer resurgir el Nilo a través de su memoria transfigurada en la palabra.

Por ahora me despido, mis queridos marvelitas, esperando que todos ustedes sigan disfrutando, tanto como yo, el Deadpool Month.

Así que, hasta la próxima matanza, old sports!

-L. Gatsby