jueves, 12 de diciembre de 2013

Saga: Romeo y Julieta interestelares


Detalle de Portada de Saga 1. Artista: Fiona Staples

En cada guerra surgen historias que batallan flagrantemente contra los destinos sangrientos de sus protagonistas. Quizás la más famosa de todas ellas sea la de los amantes de Verona: atados los destinos a las querellas familiares, los hijos de la esperanza ven fracasar sus intentos por fraternizar en un mundo que se opone a sus deseos. En medio de una guerra de proporciones épicas, en la que se encuentra sumergida la galaxia entera, encontramos a los protagonistas de Saga como contemporáneos (o futuros) amantes luchando por llegar a ver un día más.

No piense, sin embargo, el lector, que la historia de este cómic se reduce a un divertimento romántico por parte de su autor, Brian K. Vaughan (conocido primordialmente por Y: the last man cuya versión fílmica esperamos ansiosamente). La trama podrá parecer básica, pero se encuentra exquisitamente enriquecida con historias secundarias de amor, sexo, muerte y redención, que proveen a los libros de Saga una profundidad especialmente divertida (y es que la ironía y el sarcasmo abundan en su composición). Es decir, no se trata de una simple tragedia romántica, ni de otra aventura interestelar más. Ésta es una de esas historias épicas que se quedan por tiempo y tiempos resonando en la memoria.

Aparece en primer plano un conflicto interestelar en donde no solamente existe una historia de pasión sexual entre los protagonistas de la historia, sino de verdadero amor, enmarcada en una lucha feroz por la supervivencia de la esperanza en un universo que no parece tolerar la felicidad de sus habitantes. Las implicaciones políticas e ideológicas se dejan notar claramente y el autor se hace cargo de materializarlas en la figura de un sabio ermitaño escritor interestelar que se hace pasar por un borracho-patán-capitalista-genial-producto-de-la-mercadotecnia. Y es el circundar constante de la muerte en todas sus formas lo que da vigor a la trama y vitalidad a cada uno de los destinos personales de los personajes encarnados en una multiforme corporeidad ajena a las convenciones a las que estamos acostumbrados.

La narrativa gráfica a cargo de Fiona Staples es impecable. Los trazos simples y sin sombras abundantes vienen a reafirmar la claridad con la que se ha imaginado este universo que agoniza, y sin embargo no hacen desmerecer la idea de oscuridad sobre la que está fundada esta historia de amor y muerte. En Saga nos enfrentamos a situaciones y a cuerpos (para nosotros contrahechos) que, tomando los referentes de los que disponemos, pretenden expandir nuestra sensibilidad no sólo hacia otras formas del ser sino hacia la caracterización misma que nuestra cultura ha hecho de la sensualidad corporal a través de las tecnologías que hemos creado, y que en el universo de Saga se nos muestran como orgánicas, pertenecientes a una biología electrónica/mágica que en un principio parece demasiado extraña, y a la que, sin embargo, el lector no tarda en acostumbrarse.

Leído ya el número 15, y con dos recopilaciones en circulación, nos preguntamos todavía: ¿Romeo bicorne cumplirá su destino de morir bajo la fuerza del engaño de los poderes? ¿Julieta alada sucumbirá a la desesperación de la tortura final? ¿Qué será de su descendencia? Y aunque es muy temprano para saberlo, les prometo que, una vez que comiencen la lectura de esta saga, muy difícilmente podrían deshacerse de sus ideas. Después de todo, según nuestros artistas, el universo entero nació de una de ellas.

Hasta la próxima idea, old sports!

-The Great Gatsby

P.D. Por cierto, si alguno de ustedes tiene la fortuna de tener una primera impresión del primer cómic de esta historia épica, harán bien en guardarlo como si fuera la última joya del planeta porque ésta promete ser tan beligerantemente exitosa como pocos cómics independientes han llegado a serlo. 

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