Detalle de Portada de Saga 1. Artista: Fiona Staples
En cada guerra surgen historias que batallan flagrantemente
contra los destinos sangrientos de sus protagonistas. Quizás la más famosa de
todas ellas sea la de los amantes de Verona: atados los destinos a las
querellas familiares, los hijos de la esperanza ven fracasar sus intentos por
fraternizar en un mundo que se opone a sus deseos. En medio de una guerra de
proporciones épicas, en la que se encuentra sumergida la galaxia entera,
encontramos a los protagonistas de Saga como
contemporáneos (o futuros) amantes luchando por llegar a ver un día más.
No piense, sin embargo, el lector, que la historia de este
cómic se reduce a un divertimento romántico por parte de su autor, Brian K.
Vaughan (conocido primordialmente por Y: the last man cuya versión fílmica
esperamos ansiosamente). La trama podrá parecer básica, pero se encuentra
exquisitamente enriquecida con historias secundarias de amor, sexo, muerte y
redención, que proveen a los libros de Saga
una profundidad especialmente divertida (y es que la ironía y el sarcasmo
abundan en su composición). Es decir, no se trata de una simple tragedia
romántica, ni de otra aventura interestelar más. Ésta es una de esas historias
épicas que se quedan por tiempo y tiempos resonando en la memoria.
Aparece en primer plano un conflicto interestelar en donde
no solamente existe una historia de pasión sexual entre los protagonistas de la
historia, sino de verdadero amor, enmarcada en una lucha feroz por la
supervivencia de la esperanza en un universo que no parece tolerar la felicidad
de sus habitantes. Las implicaciones políticas e ideológicas se dejan notar
claramente y el autor se hace cargo de materializarlas en la figura de un sabio
ermitaño escritor interestelar que se hace pasar por un
borracho-patán-capitalista-genial-producto-de-la-mercadotecnia. Y es el circundar
constante de la muerte en todas sus formas lo que da vigor a la trama y
vitalidad a cada uno de los destinos personales de los personajes encarnados en
una multiforme corporeidad ajena a las convenciones a las que estamos
acostumbrados.
La narrativa gráfica a cargo de Fiona Staples es impecable.
Los trazos simples y sin sombras abundantes vienen a reafirmar la claridad con
la que se ha imaginado este universo que agoniza, y sin embargo no hacen
desmerecer la idea de oscuridad sobre la que está fundada esta historia de amor
y muerte. En Saga nos enfrentamos a
situaciones y a cuerpos (para nosotros contrahechos) que, tomando los
referentes de los que disponemos, pretenden expandir nuestra sensibilidad no
sólo hacia otras formas del ser sino hacia la caracterización misma que nuestra
cultura ha hecho de la sensualidad corporal a través de las tecnologías que
hemos creado, y que en el universo de Saga
se nos muestran como orgánicas, pertenecientes a una biología
electrónica/mágica que en un principio parece demasiado extraña, y a la que,
sin embargo, el lector no tarda en acostumbrarse.
Leído ya el número 15, y con dos recopilaciones en
circulación, nos preguntamos todavía: ¿Romeo bicorne cumplirá su destino de
morir bajo la fuerza del engaño de los poderes? ¿Julieta alada sucumbirá a la
desesperación de la tortura final? ¿Qué será de su descendencia? Y aunque es
muy temprano para saberlo, les prometo que, una vez que comiencen la lectura de
esta saga, muy difícilmente podrían deshacerse de sus ideas. Después de todo,
según nuestros artistas, el universo entero nació de una de ellas.
Hasta la próxima idea, old
sports!
-The Great Gatsby
P.D. Por cierto, si alguno de ustedes tiene la fortuna de
tener una primera impresión del primer cómic de esta historia épica, harán bien
en guardarlo como si fuera la última joya del planeta porque ésta promete ser
tan beligerantemente exitosa como pocos cómics independientes han llegado a
serlo.

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