martes, 24 de diciembre de 2013

Batman “Black & White”: claroscuro en un mundo technicolor



Detalle de portada de Batman Black and White # 1. Artiasta: Marc Silvestri

Cuando, en 1935 llegó la Kodachrome, primera película fotográfica en color, el mundo pensó que la monocromía iría en picada; en cambio, el adelanto tecnológico hizo que el recurso del blanco y negro se resignificara y popularizara no sólo entre los artistas sino entre el gran público. De tal manera que hoy, la monocromía y la escala de grises es utilizada en todos los ámbitos artísticos y publicitarios como símbolo de sofisticación, buen gusto e intelectualidad. Y aunque en el mundo del cómic de mediados de los noventas ésta no era una técnica preferida, en los últimos años hemos tenido grandes series que han corrido, algunas hasta por una década, con esta técnica, que para los colegas y críticos del primer Batman Black and White, resultaba bien arriesgada.

Han pasado casi veinte años desde la aparición del primer volumen de Black & White, y siguiendo con la tradición impuesta desde la primera serie, en este cuarto volumen el editor Mark Chiarello sigue apelando a esa intelectualidad que el cómic de las grandes empresas explora poco abiertamente y quizás tan solo de manera superficial. Abundan, en los cuatro libros que tenemos hasta ahora de este cuarto volumen, historias flagrantemente comprometidas a reflejar, criticar e incluso apostillar problemas sociales no sólo de la cultura norteamericana, sino de la comunidad global en la que nos desenvolvemos.

Aún otra razón por la cuál estas antologías, y en especial el volumen que se encuentra en desarrollo, resultan importantes es que en cada libro se recopilan historias de los artistas más importantes, más influyentes o incluso más nuevos y frescos del mundo actual del cómic. Es decir, Batman Black and White pretende ser una especie de semillero de artistas y escritores donde nosotros los lectores podemos observar el germen de sus obras; ya que cada equipo cuenta con sólo 8 páginas para relatar una historia tan magistralmente como sea posible. El arte de contar en breve las profundidades de las historias humanas se nos presenta con una curaduría magistral, y cada libro se hace más interesante que el anterior.

Mencionar a cada uno de los artistas involucrados en el proyecto sería insostenible dadas las condiciones de nuestra escritura; pero lo que sí puedo decirles es que, gracias a las semblanzas de cada artista que acompañan a las historias, tanto los lectores consagrados de Batman como los principiantes podrán apreciar mejor la intención, el estilo y la riqueza de cada trazo. De tal manera que Black and White se presenta como una exposición colectiva en una galería móvil, cuyas páginas esperan ser captadas en todo su esplendor por lectores ávidos de alto contraste y nuevas aproximaciones a los personajes que desde siempre nos han fascinado e intrigado.  Y aunque el ojo esté acostumbrado a la riqueza technicolor, estoy seguro que aquellos de ustedes que quieran limpiar un poco los ojos encontrarán más que agradable la lectura de este último volumen en blanco y negro.

Hasta los colores, old sports!

-The Great Gatsby

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