Detalle de portada de Batman Black and White # 1. Artiasta: Marc Silvestri
Cuando, en 1935 llegó la Kodachrome, primera película
fotográfica en color, el mundo pensó que la monocromía iría en picada; en
cambio, el adelanto tecnológico hizo que el recurso del blanco y negro se
resignificara y popularizara no sólo entre los artistas sino entre el gran
público. De tal manera que hoy, la monocromía y la escala de grises es
utilizada en todos los ámbitos artísticos y publicitarios como símbolo de
sofisticación, buen gusto e intelectualidad. Y aunque en el mundo del cómic de
mediados de los noventas ésta no era una técnica preferida, en los últimos años
hemos tenido grandes series que han corrido, algunas hasta por una década, con
esta técnica, que para los colegas y críticos del primer Batman Black and White, resultaba bien arriesgada.
Han pasado casi veinte años desde la aparición del primer
volumen de Black & White, y siguiendo
con la tradición impuesta desde la primera serie, en este cuarto volumen el
editor Mark Chiarello sigue apelando a esa intelectualidad que el cómic de las
grandes empresas explora poco abiertamente y quizás tan solo de manera
superficial. Abundan, en los cuatro libros que tenemos hasta ahora de este
cuarto volumen, historias flagrantemente comprometidas a reflejar, criticar e
incluso apostillar problemas sociales no sólo de la cultura norteamericana,
sino de la comunidad global en la que nos desenvolvemos.
Aún otra razón por la cuál estas antologías, y en especial el volumen que se
encuentra en desarrollo, resultan importantes es que en cada libro se recopilan
historias de los artistas más importantes, más influyentes o incluso más nuevos
y frescos del mundo actual del cómic. Es decir, Batman Black and White pretende ser una especie de semillero de
artistas y escritores donde nosotros los lectores podemos observar el germen de
sus obras; ya que cada equipo cuenta con sólo 8 páginas para relatar una
historia tan magistralmente como sea posible. El arte de contar en breve las
profundidades de las historias humanas se nos presenta con una curaduría
magistral, y cada libro se hace más interesante que el anterior.
Mencionar a cada uno de los artistas involucrados en el
proyecto sería insostenible dadas las condiciones de nuestra escritura; pero lo
que sí puedo decirles es que, gracias a las semblanzas de cada artista que
acompañan a las historias, tanto los lectores consagrados de Batman como los
principiantes podrán apreciar mejor la intención, el estilo y la riqueza de
cada trazo. De tal manera que Black and
White se presenta como una exposición colectiva en una galería móvil, cuyas
páginas esperan ser captadas en todo su esplendor por lectores ávidos de alto
contraste y nuevas aproximaciones a los personajes que desde siempre nos han
fascinado e intrigado. Y aunque el ojo
esté acostumbrado a la riqueza technicolor, estoy seguro que aquellos de
ustedes que quieran limpiar un poco los ojos encontrarán más que agradable la lectura
de este último volumen en blanco y negro.
Hasta los colores, old
sports!
-The Great Gatsby

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