Detalle de la portada de Infinity 1. Artista: Adam Kubert. Color: Laura Martin. Fuente: www.marvel.com
A
dos meses del fiasco de Age of Ultron (serie
que me hizo considerar seriamente mi postura acerca de las historias producidas
por La casa de las ideas), nos comenzó a llegar Infinity, el nuevo “fin del universo Marvel como lo conocemos”.
Para ser sinceros, yo no lo recibí con muchas esperanzas. Pues ya se ha hecho
tradición que en Marvel Comics ni los muertos se quedan muertos, ni el continuum espacio tiempo acaba de
romperse, y el fin del mundo es pan de cada día. Pero lo cierto es que cuando
por fin comencé a leerla, Infinity me
sorprendió. Con ella he comprobado dos cosas: la maestría de Hickman para
escribir historias épicas, y la capacidad de Marvel para tomar decisiones
maravillosas sobre su línea editorial.
Como
les decía, lo más interesante de esta saga es que está escrita casi en su
totalidad por Hickman. Eso le da una cohesión especial que no han tenido las
series de Marvel en el pasado reciente; pues en el afán de abarcar la mayor
parte de los títulos, y de cumplir con los tiempos, series como Fear Itself o la misma Civil War se han sometido a plumas que
muchas veces no acaban de convencer en la manera de abordar los tie-ins propuestos. Se agradece también
que Infinity sea una especie de
evolución natural de la serie de Avengers
que está a cargo de Hickman, y que los tie-ins
realmente vitales para la historia se reduzcan a dos títulos. Eso hace más
interesante el desarrollo de la misma pues el lector no se pierde (ni se
frustra) intentando seguir una miriada de cómics a los que no estaba suscrito.
Fuera
de estas consideraciones generales, Hickman es un perfecto imaginante de
escenarios apocalípticos. Ya nos lo venía demostrando desde principios de años
con su East of West (cuya reseña ya publiqué en este blog, y cuya historia
sigue siendo de mis favoritas). Así que por ese lado no hay nada que temer… o
más bien, hay todo que temer, porque el hombre puede hacer hasta de las piedras
y los panes los peores enemigos de la humanidad. Por otro lado, el arte de la saga
merece un párrafo aparte.
Comencemos
con las portadas. En resumen: ¡todas son absolutamente hermosas! (Y aquí podría
acabar mi reseña, pero ¿qué caso tendría entonces llamarme reviewer si no les pico la curiosidad lo suficiente como para que
corran a comprar, a rogarle a su tienda de cómics favorita que vuelva a
surtirse de este super-evento de Marvel?) Desde el preludio, en Avengers 14-17, Leinil Francis Yu y
Sunny Gho, nos muestran escenas impactantes de lo que es y lo que ha de venir.
Entre éstas no puedo escoger una favorita. Pero ya entrados en materia, debo
hacerles notar que esta serie tiene algo más que historia para hacerse notar:
tiene vida gráfica (y esto es irónico porque nos enfrentamos precisamente a la
muerte durante toda la historia). Las primeras cinco portadas que he podido ver
hasta ahora, por Adam Kubert y Laura Martin están no sólo a la altura de la
mejor serie que Marvel ha producido en años, sino, por el lado de Kubert, de la
alcurnia de su apellido en el mundo del arte gráfico.
Sobre
Infinity hay tanto que decir que, me
temo, me quedaré corto. Pero antes de terminar esta reseña que ya se va
volviendo muy larga, quisiera hacerles notar dos cosas. ¿Recuerdan cómo siempre
estoy duro y dale con el trabajo de los entintadores y coloristas? Bueno, para
aquellos que son conocedores, y sobre todo para aquellos que no lo son tanto,
ésta saga (los seis números junto con los tie-ins
de Avengers y New Avengers) me dará la oportunidad de probar mi punto. Para
quienes hayan podido ver todas las portadas, habrán notado que hay una unidad
de color de acuerdo al número de Infinity
con el que están relacionados los títulos de apoyo. Es decir: la portada de Infinity 1 es una exploración de la
monocromía en azul, abarcando los extremos negro y blanco, la portada del
número 2 explora la monocromía roja, abarcando también todo el espectro de luz,
y así sucesivamente. En consecuencia, las portadas de los números de Avengers y New Avengers relacionadas con cada número de Infinity tienen el mismo trabajo de color. Y esto se lo debemos a
Laura Martin, quien puso el color en las portadas de toda la saga, dándole una
coherencia especial a los estilos de Kubert, Leinil y Deodato. ¿Cuál es mi
punto? Tan sólo desde las portadas ustedes podrán ver lo importante que es un
colorista: enfrentados a estilos de dibujo totalmente diferentes, el color hace
que nuestro ojo establezca relaciones más fácilmente de lo que normalmente lo
haríamos sin él.
Por
último, una breve reflexión sobre el trabajo de los entintadores, a quienes en
este blog también siempre estamos elogiando. Si ustedes se preguntan cuál es su
verdadero valor, les invito tan sólo a que vean con detenimiento el número 1 de
esta saga. En este cómic de 64 páginas trabajaron como entintadores Mark
Morales, John Livesay, David Meikis y Jim Cheung; todos sobre los lápices de
Jim Cheung y con colores de Justin Ponsor. Así que, las otras variables
controladas, si logran notar el cambio en los trazos durante este primer
número, tengan por seguro que no se debieron al dibujante ni al colorista, sino
al entintador en turno. Otros reseñistas han marcado esto como una falla del
libro. Para mí ha sido una oportunidad de llevarlos a ustedes a ser un poco más observadores.
Espero, queridos lectores, que este ejercicio lo encuentren tan provechoso como
a mí mismo me resultó.
Hasta
el próximo fin del universo, old sports!
-The
Great Gatsby

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