El
tan esperado regreso de Peter Parker a su papel de Spider-Man ya cumplió el
mes. Con los dos primeros números de la serie regular y el primero de la serie
decimal (#1.1), no podemos menos que agradecerle a Slott que se haya guardado
año y meses de chistes para verter aquí con toda la frescura de la que es capaz
el verdadero discurso de Spidey. Si algo nos ha quedado claro al final de la
era Superior es que Slott es un
escritor institucional: cuando debe escribir al Doc Ock en la cara de Parker,
lo hace con el mayor de los gustos. Cuando debe regresar a Parker a su
verdadero ser, también lo disfruta. Y mucho más allá de un ardid mercadológico
para atraer más lectores al título con el reinicio de la numeración, este nuevo
Amazing resulta interesante porque
está marcado, quizás fatalmente, para ser el aftermath de la vida superior a la que habían condenado al lanzatelarañas.
Mucho
se ha dicho acerca de si éste nuevo primer número de la vieja serie debería haber
sido más bien el #32 de la Superior. Es cierto que 18 de las 20 páginas de la
historia central, a cargo del equipo Slott-Ramos-Olazaba-Delgado, no se
sostienen sin el antecedente de la era Superior. Pero también es cierto que
todas las historias de apoyo nos prometen un reinicio digno del título al que
nos enfrentamos: el universo del arácnido se volteó de pies a cabeza con la
intrusión del pulpo en su personalidad y las consecuencias son superiores.
Tanto que permiten muy bien espacio para el juego con la historia clásica de
Spider-Man.
Ahora
bien, como sucede en el mundo de los negocios, una empresa no saca a la luz un
producto sin antes haber hecho pruebas de campo, pruebas beta y pruebas y
pruebas y más pruebas. Si lo pensamos detenidamente, para lograr recontar la
historia de Peter Parker tal como lo promete la casa de las ideas tuvimos
algunos antecedentes. Quizás los dos más importantes son: el exitoso reinicio
del universo Ultimates con Miles Morales, esa versión afroamericana de
Spider-Man “reviviendo” la historia de la picadura de la araña en tiempos
modernos, y el catastrófico nacimiento de Alpha,
el side-kick más fallido en toda la
historia de los cómics, cuyo “origen” era el mismo de Spidey pero con más
tecnología.
Entre
ambos cuentos, parece que la casa de las ideas encontró un saludable punto
medio al entender que el mercado no requiere volver a escuchar la misma
historia del origen del lanzatelarañas pero remasterizada con tecnología de
punta y videos virales, sino que es más provechoso recontar la historia clásica
pero con un giro de tuerca. Y perdónenme que se los diga, pero quien haya visto
las últimas películas Disney (al menos Frozen y Maléfica) podrá entender que lo
que estamos presenciando es la mano negra de los verdaderos dueños de la
editorial actuando como maestra titiritera. Es como decir: lo trendy no es reformular las historias
clásicas con alta tecnología; es contarlas desde una nueva perspectiva.
Y
son precisamente nuevas perspectivas las que nos ofrecen los escritores y
artistas involucrados en la creación de este primer número. Si no lo tienen
todavía, vale la pena comprarlo (al menos la edición regular, porque para mi
gusto, se excedieron con ese cuento de las portadas variantes). No solo para
ver el fantástico regreso de Parker a su cuerpo y a la vida pública (el cuál,
se los aseguro, lo agradecerán sus oídos, porque yo no sé ustedes pero al menos
a mí ya me estaba cansando ese tono decimonónico del Doc en voz de Parker);
sino también para ver la escalada de poder que viene con los supervillanos a
los que se enfrentará Spidey en esta nueva etapa de su vida: algunos viejos
conocidos (Electro, Black Cat) y otros nuevos por descubrir (Clash).
Así
que, dicho todo esto:
Hasta
las próximas telarañas, old sports!
-The
Great Gatsby

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